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Un Policía, un chaleco: historia de una reivindicación del SUP

Nadie puede cuestionar que un chaleco antibalas salva vidas en nuestro trabajo y constituye un elemento de protección indispensable. Pero su disponibilidad y asignación han sido prioridades para el SUP durante años y nuestro objetivo se resume en la frase que ha guiado todas nuestras reivindicaciones: “un policía, un chaleco”. Porque en seguridad el gasto es inversión y no puede haber recortes o ahorro en aquellas compras que evitan muertes o lesiones de gravedad.

La asignación individual de chalecos se consiguió en diciembre de 2011, después de años de escritos, reivindicaciones, quejas, denuncias en prensa y reuniones con partidos políticos. Hasta ese momento los policías se veían obligados a compartirlos y las existencias disponibles eran tan escasas que sólo había 5.392 chalecos de uso interno y 7.588 externos para todo el Cuerpo. Una cifra insuficiente que ponía en riesgo el trabajo de Unidades operativas. El SUP logró ese avance y arrancó el compromiso de la DGP, en el último mes de la legislatura del Gobierno del PSOE, para iniciar una compra de 1.136 chalecos de uso interno cuando los presupuestos generales ya estaban gastados casi en su totalidad.

Conseguido ese logro histórico para que la DGP pusiese por escrito que los chalecos debían ser de uso individual, el siguiente reto en el que se embarcó el SUP fue la compra de los chalecos necesarios para que esa obligación no se quedara en papel mojado y que pasara a ser una realidad. Para eso hacía falta presupuesto y obligar a la Administración a comprar decenas de miles de chalecos para acercar la cifra disponible al reto de “un policía, un chaleco”.

Fue un trabajo duro pero la DGP aceptó la propuesta e inició un proceso de compras: 6.791 chalecos en 2012, 6.600 en 2014, otros 6.600 en 2015 (además de 336 de uso externo colectivo), 11.554 en 2016 (además de 1.082 externos), 4.557 en 2017 (y otros 1.029 de uso externo) y 862 en 2019 (y otros 4.345 de uso externo). Son 36.964 chalecos antibalas de uso individual y 6.792 de uso externo.

Durante estos años el SUP ha trabajado también para que esas compras tuviesen en cuenta a las compañeras. Así, logramos que en esas partidas figurasen al menos unos 4.200 chalecos para mujer, tanto de uso interno como de dotación colectiva.

Pero nuestra lucha ha ido más allá y siempre ha apostado por dotar de este elemento básico de protección a los alumnos que juran el cargo para que, de esta forma, lleguen a las plantillas con su chaleco. En este punto seguimos reivindicando que las compras se hagan con la suficiente previsión como para evitar que alguna de las promociones tenga que realizar las prácticas con los chalecos disponibles las comisarías, como ocurriera con la adquisición de 2019 que, por problemas administrativos, impidió su entrega a los alumnos.

También es importante contar con normativa interna clara y contundente, que regule el uso e impida órdenes que puedan entrañar riesgos. Por eso mismo conseguimos que la DAO emitiese, primero en diciembre de 2014 y luego en octubre de 2018, circulares sobre la obligatoriedad del uso del chaleco antibalas.

Nuestra prioridad sindical sigue siendo la misma. Y los resultados están sobre la mesa. Logro histórico en 2011, al pasar de ser el chaleco antibalas un elemento de uso colectivo a tener la consideración de individual. Presión en el periodo 2012-2019 para que las compras hicieran realidad ese logro (43.766 unidades, la mayor parte de ellas de uso interno e individual). Y trabajo sindical ahora para tener en cuenta la situación de las policías (chalecos adaptados para ellas), la de los alumnos y la normativa que obligue a su uso. Seguimos trabajando para que “un policía, un chaleco” sea una realidad.

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