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UPR: El reto hacia la especialidad y otros objetivos

Las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) se constituyen como Unidades especializadas en seguridad ciudadana y orden público; se encuentran en un escalón intermedio entre los Grupos Operativos de Respuesta y las Unidades de Intervención Policial. Su estructura prefijada y dotadas de medios suficientes les permite acometer, con solvencia, las funciones específicas que les son propias.

Los antecedentes de estas unidades los encontramos en las Circulares 22/87 y 83/92, de la Subdirección General Operativa, sobre la reorganización de los servicios operativos de Seguridad Ciudadana, trasformando a los radiopatrullas en dos grupos diferenciados: Grupos Operativos de Prevención de Delincuencia (GOPD) y Grupos de Atención al Ciudadano (GAC).

La actual Orden INT/28/2013, de 18 de enero, por la que se desarrolla la estructura y funciones de los Servicios Centrales y periféricos de la Dirección General de la Policía, establece que la Jefatura de Unidades Especiales de la CGSC, asume la coordinación, supervisión y el control de aquellas unidades con funciones de prevención y mantenimiento de la seguridad ciudadana, entre las que figuran estas Unidades.

El empleo de las Unidades de Prevención y Reacción se realiza prioritariamente cuando se precisa de unidades de sus características, estructuradas, adiestradas y dotadas de los medios adecuados.

El objetivo de su creación se basa en cuatro premisas:

• Potenciar las capacidades operativas de las Brigadas de Seguridad Ciudadana.
• Empleo eficiente de los recursos del Cuerpo Nacional de Policía.
• Afrontar con garantías de éxito actuaciones policiales concretas.
• Mejorar los servicios que el Cuerpo Nacional de Policía ofrece a la sociedad.

Funciones:

• Dispositivos especiales de prevención de la delincuencia.
• Mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana.
• Apoyo a otras unidades, servicios o instituciones en dispositivos puntuales.
• Reacción e intervención ante cualquier situación que requiera una actuación
inmediata.

El SUP asume el reto hacia la especialidad de las UPR

El SUP ha sido un referente desde la creación de la UPR, impulsando cambios y mejoras que han repercutido positivamente en las condiciones laborales de quienes integran esta Unidad, cuya profesionalidad, capacidad de respuesta y agilidad operativa ha dejado patente su merecimiento a ser tratada dentro de las unidades especiales.

Conseguir la especialidad de esta Unidad constituye uno de los retos del SUP; una consideración que conllevaría por sí misma muchas de las mejoras que se precisan, entre otras, el incremento retributivo acorde con la disponibilidad o la convocatoria de plazas por CEM. En este sentido, se han intensificado contactos con los responsables políticos, alegando que en la actualidad las Unidades de Prevención y Reacción están llevando a cabo “de facto” tareas propias de Unidades clasificadas como especiales, tanto en criterios de formación, como en el cumplimiento de Órdenes de Servicio en prevención de la delincuencia y orden público.

Es fácil acreditar la implicación de esta organización sindical en conseguir una regulación específica de la UPR, algo que se ha traducido en más de 500 escritos defendiendo los derechos de quienes conforman esta Unidad, además de otras muchas gestiones realizadas personalmente.

Además de atajar las cuestiones cotidianas de carácter más urgente, el SUP trata de impulsar otras reivindicaciones para que la UPR progrese, con unas mejores condiciones laborales que se ajusten a sus especiales características de funcionamiento. Actualmente reivindicamos y seguiremos insistiendo hasta conseguirlo, estas medidas:

Una jornada laboral regulada que estructure esa disponibilidad que pesa sobre la UPR, sometida a servicios sin planificación previa, que de manera constante influyen en la ya difícil conciliación familiar.

Dotación de efectivos. Los servicios previstos de mayor relevancia, como los eventos festivos o deportivos de gran afluencia, o bien el apoyo en operaciones policiales, deben realizarse con la mínima unidad de intervención que es un subgrupo, cumpliéndose lo establecido en cuanto a número de efectivos en cada Orden de Servicio.

Los grupos de noche, en aquellas ciudades con una mayor conflictividad, deben disponer del número total de funcionarios que establece la norma que regula la UPR.

Medios materiales adecuados para prestar el servicio en condiciones mínimas de seguridad. Hay material desfasado, como los cascos de algunas unidades que carecen de equipo de transmisiones integrado, problemas con los chalecos interiores que no son compatibles con los anti-trauma, vehículos insuficientes y en condiciones precarias.

Asignación de un vehículo por equipo, por una mera razón de operatividad y agilidad en la capacidad de reacción y respuesta, evitando el traslado diario del material operativo de dotación individual.

Los servicios que se prestan en moto, deben tener asignado el material actualizado, así como un dispositivo de seguridad de airbag, con el que cuentan otras unidades dentro de la Policía Nacional.

Mejora de las instalaciones más deficientes, con mantenimiento de servicios básicos durante noches y fin de semana, como el agua caliente, con el fin de utilizar las instalaciones deportivas antes o después del servicio, o poder ducharse con posterioridad.

Disponibilidad de un mínimo de puestos de informática que posibiliten a los policías que trabajan en turno de noche, hacer las minutas en su base, bien para comunicación de cuestiones laborales, personales, solicitar cursos o cualquier otra gestión necesaria.

Un Plan de Formación que no se cumple, contraviniendo la orden del DAO que establece que sea obligatorio.

Compensación de las salidas con servicios extraordinarios, al margen de las indemnizaciones por desplazamientos fuera de nuestra demarcación territorial, máxime teniendo en cuenta que la UPR se desplaza habitualmente en apoyo de plantillas especialmente afectadas por el problema de la inmigración.

Esta misma compensación debe ser aplicable a las horas invertidas en asistencia a juicios, o a las jornadas de formación, en función de las horas empleadas.

Autonomía para que los Jefes de Grupo puedan gestionar conforme a las necesidades de su competencia, eliminando las trabas burocráticas, las libranzas por compensaciones horarias.

Reparto equitativo de los servicios extraordinarios entre los funcionarios, respetando su carácter voluntario, salvo casos puntuales de especial relevancia.

Estructuración de los relevos progresivos adaptándose a las especiales características de cada ciudad, por cuestiones de operatividad.

Con ello defendemos que la UPR cuente con el debido reconocimiento, con sus directrices perfectamente establecidas y reguladas en cuanto a jornada, planificación de servicios, formación, permanencia en la unidad, recursos humanos y materiales, método de acceso, desplazamientos fuera del ámbito territorial de actuación, dietas y remuneración de sus integrantes.

Desde el SUP contamos con tu respaldo; para lograr estas y muchas más mejoras con ese apoyo que nos permitirá seguir avanzando.

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