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El incremento de la delincuencia en Madrid protagonizada por los MENAS, un problema social que va más allá del excelente trabajo policial

En relación con los últimos sucesos registrados en la Casa de Campo de Madrid, una vez que esta Comunidad Autónoma accedió a la fase 1 del plan de transición hacia una nueva normalidad vinculado al Covid-19, y debido a la alarma social generada entre los ciudadanos sobre la situación de los menores extranjeros no acompañados, más conocidos como MENAS, el SUP Madrid quiere dejar claro que no nos encontramos ante un problema de racismo y que quien así lo quiera ver, a nuestro juicio, no dice la verdad por motivos que no entramos a valorar.

La Policía Nacional hace su trabajo y lo cumple de forma profesional, deteniendo a quien comete infracciones penales, sin importar si es mayor o menor de edad, extranjero o español. Sin duda es este un problema que tienen las instituciones públicas, que se ven desbordadas ante el incremento exponencial que se ha producido en el número de MENAS en muchos territorios de nuestro país sin que, paralelamente, se haya incrementado el presupuesto disponible para atender esta realidad social.

Esta situación se agrava en el momento que cumplen los 18 años, pues dejan de estar bajo la tutela pública y pasan más tiempo en la calle, lo que produce mayor desarraigo y aumento de las oportunidades para cometer delitos.

El Grupo de Menores (GRUME) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid se encarga de la tramitación de atestados con menores detenidos (españoles o extranjeros). Existen datos estadísticos que permiten asegurar de forma objetiva que tres de cada cuatro menores que pasan por esta Unidad especializada de Policía Nacional son extranjeros no acompañados, lo que permite hacerse una idea del volumen de trabajo policial que representa.

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Por supuesto que no todos los MENAS que están en nuestro país comenten delitos, ya que la mayoría respeta las normas que ordenan la convivencia en sociedad, siendo un porcentaje de entre un 15% y un 20% el que delinque de una forma reiterada, sucediendo aquello que el SUP tantas veces ha denunciado: “entran por una puerta y salen por otra”. Es decir, el reproche penal es testimonial y eso incentiva la reincidencia.

En cuanto a los delitos que más cometen, son del orden patrimonial y los que causan más alarma social generan: robos con violencia e intimidación (tirones, la técnica de ‘mata león’, robos con arma blanca, etc.) y en menor medida robos en interior de vehículo, lesiones entre ellos y agresiones a los educadores. En este campo la Policía Nacional realiza un fantástico trabajo con innumerables casos resueltos, poniendo a los autores a disposición de la Fiscalía.

La primera voz de alarma de lo que estaba ocurriendo en la zona de Casa Campo y Batán la dio hace pocas semanas el Sindicato Unificado de la Policía (SUP). Según refleja La Vanguardia, los últimos hechos registrados en la zona, en los que nueve menores apedrearon a varios vecinos y sustrajeron la cartera a otro mientras intentaban ayudar a una mujer que acababa de ser víctima de un robo, les llevó a analizar la situación. El SUP estimó que tres de cada cuatro menores detenidos en la capital procedía de un centro de acogimiento de «menas». Y si bien durante el confinamiento habían dado una tregua, desde mayo la situación se ha vuelto crítica.

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